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¿Estaré a la altura de las circunstancias? Antes, en mi larga carrera de alpinista no había tenido tanta preocupación ante ninguna montaña. Ni siquiera cuando decidí escalar la pared Norte del Eiger, entonces la escalada más temida de la Tierra. En esos años curando las graves congelaciones de mis pies, creía que tras el “Eigernorwand” ninguna montaña sería para mí imposible.
Pero en aquellos años solo tenía veintiocho años y no los que tengo ahora. ¿Era en aquella época más fuerte?, ¿Debemos respetar aquello en lo que hemos fracasado?. Yo mantengo la ilusión sin hacerme ilusiones. Lo más difícil de llegar al límite es regresar de él. Pero hago precisamente lo que temo.
¿El éxito tras los fracasos es más grande? Debo liberarme y correr hacia mí mismo.
¿Tengo que seguir confiando en todo aquello que sea difícil?. Temo sufrir por el frío, la soledad y el esfuerzo. ¿Pero?…
“Sé que el sufrimiento
es imprescindible
para poder atreverse
a lo que parece imposible”
Aquí está la gran reflexión. En ella está el secreto. Y os la traslado a vosotros por si la queréis aceptar.
¿Pero para qué necesitas sufrir? ¿No es acaso el placer y la comodidad el horizonte de los seres vivos? No. Creo que el placer se siente en la paz. Hay que alcanzar la redención, llegando a las profundidades del propio ser. Esa teoría la sostuvo Jünger, el gran filosofo alemán, en su “Heliópolis”
Discúlpenme amigos lectores por estas conjeturas y estas dudas filosóficas. Ya les iré contando, si se manejar el ordenador en la incomodidad de la tienda entre la actividad que se avecina para mí. Gracias a todos. Seré lo más bondadoso que pueda.
¿Querer ser bondadoso es acercarse a la sabiduría, como dijo Descartes? En estas jornadas que se aproximan, ustedes me disculparan si me repito en mis reflexiones preferidas.
“La verdadera aventura es intentar
aquello que crees que no podrás hacer”
Y yo voy a intentar alcanzar la verdadera percepción de mí mismo. ¿Una nueva dimensión?
Les prometo que antes de partir solo escribiré relatos sensatos y corrientes, del día a día.
Del esquí en Sierra Nevada, de mi conferencia a los escolares de Castro Urdiales que me están esperando para hablarles de las aventuras de mi personaje literario, el barón de Cotopaxi, de mi ascensión al Yelmo con unas decenas de amigos del Barclays, de la preparación de una expedición con mis compañeros del Colegio de Abogados a las montañas del Tien Chan y Kuen Lum, para el mes de agosto ¿Podré? O del curso que tengo que dar, antes de marcharme en la Universidad Juan Carlos Primero ¿Seré capaz de decir algo interesante? |